Elaborado a partir de la publicación "The 5 Types of Wealth", de Sahil Bloom
Te enseñamos las 11 prácticas que permiten superar las barreras del ahorro
- Gasta sólo lo que tienes
Evita deudas y tarjetas de crédito: usa tarjetas de débito
- Sistematiza tu ahorro y priorízalo sobre el gasto
Establece una cantidad fija para ahorrar y sepárala al comienzo del mes. Empieza con objetivos realistas y sostenibles
- Diferencia las categorías en las que te compensa gastar, de las que no
Gasta sin culpa en las categorías que verdaderamente te importan y recorta agresivamente en las que no
- Haz preguntas de 30.000€, no de 3
Enfócate en recortar los gastos que verdaderamente cambian tu situación: comisiones de productos financieros, cuotas de hipoteca, … No en lo que gastas en cafés
- Pon a prueba lo que quieres antes de comprarlo
Antes de hacer una compra no esencial o impulsiva, espera 30 días. Si pasados los 30 días aún lo quieres, adelante
- Trata las suscripciones como una prueba
Contrata servicios como si los testearas. Revisa pasados unos meses el valor que te aportan y ajusta si es necesario
- Compra durabilidad
Invertir en calidad al inicio, te ahorra gastos a largo plazo (ropa, electrónica, artículos de hogar, etc)
- Sé frugal contigo y generoso con los demás
Recorta en ti lo que puedas, pero sé generoso con los demás. Esto equilibra tu relación con el dinero
- Negocia
Puedes negociar muchos de tus gastos con una simple llamada y ahorrar cientos de euros al mes (en seguros, líneas telefónicas, comisiones bancarias, …) Llama, explica que por circunstancias económicas habrías de interrumpir el servicio y consulta si te pueden mejorar las condiciones. La mayoría de las veces funciona
- Crea tus propias reglas
Cada uno tenemos diferentes maneras de relacionarnos con el dinero. Normalmente no hay reglas generales que le funcionen bien a todo el mundo para recortar gasto. Si sabes que tienes algún mal hábito con el dinero, crea una norma personal que te ayude a combatirlo
- Gasta con conciencia, no con mezquindad
La mezquindad te lleva a fijarte en el coste de las cosas, mientras que la conciencia te lleva a fijarte en su valor. Gastar con conciencia implica intentar conseguir los mejores precios en la mayoría de las categorías, pero gastar sin culpa en las categorías que realmente son importantes